Y hoy, al tiempo que el humo del cigarro cubre caprichosamente mis facciones, me encuentro con la agridulce labor de llenar este molesto espacio en blanco.
"Tres vidas" suena en mi iTunes; mi mente vagabundea ligeramente, tratando de decidir una postura lógica con respecto a todo lo que ha pasado en las últimas semanas.
Mi ojo izquierdo aún molesta un poco, el dolor en mi pecho se vuelve cotidianamente insoportable y la parte derecha de mi rostro da señales de cuando en cuando, presumiéndome la posibilidad de una fractura. El morado sigue tiñiendo mi piel.
Y sonrío, por alguna razón que no puedo comprender, sonrío. Quizá es resignación o a lo mejor es esperanza disfrazada... En una de ésas, puede ser una reganada voluntad de vivir, de volar, de averiguar qué sigue en el capítulo frente a mí.
No sé si puedo (o quiero) describir detalladamente lo que ha sucedido en este mes. Lo perdido, lo ganado, lo aprendido, el dolor, el accidente, las conclusiones, las disfrazadas oportunidades...
Lo que sí puedo decir con certeza es que no quiero estar así, que tengo ganas de moverme, de brillar. De estar bien.
Supongo que la frase obligada es "ya se verá"... Así que andémonos piano, piano, sin prisas y con la mente dispuesta a lo que suceda.
Amigos, lectores, curiosos... Muchas cosas están a punto de cambiar, pero ya iremos platicando al respecto. Por lo pronto no puedo más que llenarlos de buenos deseos y ojalá que la vida los esté tratando bien.
A ver qué pasa conmigo.

Y por cierto... Hoy es una fecha especial para mí... Para siempre**