Muchas cosas qué pensar. Muchísimas más por hacer…
Heridas, varios tropiezos, aprendizaje mucho. Un año duro en la oficina, muy. Pero hoy, siendo las 3 y cuarto de la tarde de este, aparentemente eterno, viernes 19 de diciembre, sólo encuentro una cosa relevante qué decir…
¡¡¡POR FIN!!!!!
Un necesario descanso de dos semanas.
Hay demasiado por delante para el próximo año pero… ya se cruzarán los puentes necesarios cuando lleguemos a ellos.
Es difícil decir con exactitud cuánto tiempo ha pasado.
Años, tristemente.
Me cuesta poner en palabras el sacrificio, las horas invertidas, la gran complicación que ha sido mediar todos los preparativos con las faenas cotidianas. El tiempo escaso y el ánimo que a veces se quebranta más de lo debido.
No podría hablar de los desvelos, la inseguridad, las heridas. Tampoco podría precisar las ganas, las dudas y los lugares increíbles de los que sale la motivación. Quedan sin mencionar también los enormes abismos que tuvieron que cruzarse, las inútiles y viejas rencillas olvidadas.
Aparentemente, no puedo hablar de muchas cosas pero es que, después del estruendo que alimentó mi espíritu, del relámpago súbito que me inundó por completo después de tanto tiempo; después de esa gloriosa sensación, sólo hay una cosa que me siento capaz de decir mirando al cielo…